Instruir deleitando. Ese es el concepto

14 de febrero de 2016

Desfile de disfraces

Hemos visto el sentido antiguo del Carnaval: el mundo al revés. El disfraz es el medio de dar la vuelta a los papeles sociales que todos jugamos diariamente en el teatro de la vida. Al mismo tiempo, estamos viendo en Historia de 1º la increible etapa de entreguerras, con sus locos años veinte y la explosión de cine, radio, música y baile. Pues bien, la primera película sonora (1927) es protagonizada por un blanco disfrazado de cantante de color... negro, claro... bueno, oscuro... ay qué lío

Es la última representación de una tradición norteamericana, el espectáculo minstrel: burda parodia de la población negra, a la que se ridiculizaba descaradamente. Sin embargo, la tradición persiste ahora en Carnaval (¡y no me refiero al negro del whatsapp!). Valga como ejemplo esta representación infantil, en que niños blancos se disfrazan de negros o nativos americanos.

La cuestión es ¿se entendería que los negros o los indios se disfrazaran de blancos? Me temo que la respuesta es no. Más bien es un racismo suave, involuntario, sí, pero que sitúa a las culturas representadas en situación de inferioridad. No estamos ante un ejemplo marginal, el mundo de la moda, que estamos viendo en Economía de 1º, en su feroz lucha por diseñar nuestros deseos, se apropia con frecuencia de estilos no blancos para proponerlos como última tendencia. Véanse algunos ejemplos:

Y en España tenemos nuestro particular espectáculo minstrel: la Cabalgata de Reyes Magos, que tanta lata ha dado este año. Adivinad quién es el personaje.

4 de febrero de 2016

Carnaval es... el mundo al revés

Así se ha visto desde antiguo. Por unos días el orden social queda patas arriba: mandan los de abajo, que bastante penan ya todo el año, los niños se visten de viejos, las mujeres de hombres y viceversa, los pobres se visten de ricos y viceversa. Así queda contado en los testimonios que recoge la historia, la literatura y el Arte. Valgan como ejemplo estos aleluyas de 1930.

Un año antes el dictador Primo de Rivera intentaba poner freno a tanta juerga. Imposible.
¡A disfrutar!